Pasa la vida

 
Real Madrid 1 - Eibar 1 (Liga, 7)
En Europa, donde la luz es un artificio, la estructura ha sustituido al sentido. De ahí  la paz y de ahí la ausencia puesto que todo es un mirar por la ventana. El sentido del madrid es el del mar. Refleja el cielo pero no lo contiene y su color se vuelve más oscuro al acercarse. Impenetrable y letal, cubre 3/4 partes del mundo y dicen que de allí vino la vida, pero se alimenta de los naufragios, de los países devastados y de las basuras. Nos hemos dado cuenta que la estructura era Casemiro, que destroza las ilusiones contrarias y empuja a los pasajeros hasta ocupar correctamente el vagón. Kroos está latente, sólo eso, y la respiración es Modric, quien se vá rompiendo con gracia y con tristeza. Incluso a veces juega cuando logra escaparse del hospital infantil. Hoy estaban kovasic, con su forma terminal de entender la vida, un ahora o nunca que siempre sale fatal. Y estaba Isco, sentado sobre su burrita con pasos tan pequeños que parecía salir de misa de 12. Se dió un par de veces entre líneas, en un madrid vacío y quieto sin amago de caos siquiera, pero la jugada no surgió porque Isco ya es de quienes lo odian y él lo sabe. Tuvo un momento conmemorativo a su carrera: Cristiano dejó el único pase interior de la función y el malagueño, delante del portero, toreó pa trás hacia su defensor e hizo pasar mucha vergüenza al Bernabéu que se quedó masticando en silencio, sin querer hundir el barquito que él mismo echó a la mar. Cristiano estaba en un país lejano y conectó un par de veces con Bale. Una fue un gol de cabeza, que dilató el tiempo y fue la joya incrustada en el partido. Pero el galés estuvo inamovible en su carril, y sin la locura necesaria para desobedecer las órdenes absurdas de Z. Se intentó un tercer acto heróico por megafonía. Fue inútil. En el Bernabéu como en las misas castellanas, nadie cree en la liturgia y la vida está en la habladuría más allá del templo.  Dentro, hace frío, y el silencio nadie sabe lo que es. Quizás la indiferencia, como los amantes que ya no se reconocen. Y mientras tanto, Morata con sus 100 años de honradez a cuestas, seguía controlando un balón que se dió a la fuga y está en paradero desconocido.

XI: Keylor; Carvajal, Varane (Nacho 46), Pepe, Danilo; Kovasic, Kroos, Isco (Asensio 71); Bale, Benzemá (Morata 46), Cristiano
Goles: 0-1 (Fran Rico, 5)  1-1 (Bale, 17)

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